ASIENTOS, AGS.- El sacerdote en retiro Enrique Hernández Pérez, de 88 años de edad, murió al parecer calcinado al interior de su domicilio en Real de Asientos, tras registrarse un incendio aparentemente provocado por una veladora que había dejado encendida en su cuarto mientras dormía.
Tras el lamentable suceso, el Obispado local emitió un comunicado en el que precisó que desde el año 2005 el adulto mayor decidió abandonar el ministerio sacerdotal y dedicarse a proyectos personales, cortando así toda relación con la Diócesis de Aguascalientes y confió en que las autoridades esclarezcan los hechos.
Enrique Hernández Pérez fue originario de Ciudad Hidalgo, Michoacán, y fue ordenado sacerdote el 21 de noviembre de 1976, pero en el 2005 abandonó el sacerdocio y se dedicó a actividades de ganadería.
Vivió en la calle Peñitas número 6, en la zona Centro de la cabecera municipal de Asientos, a unos metros del panteón municipal.
El martes 3 de marzo, al filo del mediodía, sus familiares decidieron ir a buscarlo debido a que tenían unos días sin poder contactarlo pese a que le enviaban mensajes o le llamaban por teléfono, y lo encontraron sin vida en su habitación, por lo que dieron aviso a las autoridades.
Oficiales de Seguridad Pública y paramédicos acudieron al domicilio del adulto mayor y confirmaron su deceso.
Trascendió que presentaba quemaduras en su cuerpo, que pudieron haber sido originadas por una veladora que dejó encendida al dormir y que ésta provocó un incendio en su cuarto.
Sin embargo, algunos vecinos refirieron que el sacerdote retirado recibía a personas en su domicilio y que hacía unas semanas había sido víctima de un robo.
Incluso, señalaron que el mismo martes pusieron a la venta algunos de los objetos que tenía en su casa.
Ante estas versiones, la Fiscalía General del Estado inició una carpeta de investigación para esclarecer si la muerte del religioso retirado fue accidental o provocada de manera intencional.
Elementos de Servicios Periciales levantaron el cuerpo del finado para su traslado al SEMEFO para la práctica de la necropsia a fin de determinar las causas y el tiempo de muerte, y el domicilio quedó bajo resguardo mientras se realizan las investigaciones.
