AGUASCALIENTES, AGS.- Ángel Jair, un adolescente de 16 años de edad y presunto estudiante del CBTis 195 “Dolores Jiménez y Muro”, fue detenido metros antes de ingresar al plantel educativo ubicado en la avenida Revolución sin número, en el Ex Ejido Ojocaliente de Aguascalientes.
Se le acusa de estar presuntamente dedicado a la distribución y venta de drogas al interior del plantel. La detención se llevó a cabo en flagrancia, tras una denuncia anónima que alertó a las autoridades.
El operativo fue resultado de los esfuerzos coordinados entre el grupo de Policía Cibernética y el Grupo Mercurio, un grupo interdisciplinario integrado por policías de investigación de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado y elementos de la Agencia de Investigación Criminal de la Fiscalía General del Estado, adscritos al C5i y coordinados por la doctora Michelle Olmos.
Estas unidades trabajaron en conjunto para identificar y aprehender al menor.
Según declaraciones de Manuel Alonso García, fiscal general del Estado de Aguascalientes, a Ángel Jair se le aseguró hierba verde con las características propias de la marihuana.
Sin embargo, extraoficialmente trascendió que además de la marihuana encontrada en su mochila, el adolescente también portaba un arma punzocortante y se le encontró polvo blanco con las características propias de la cocaína.
Fuentes no oficiales sugieren que Ángel Jair no sólo distribuía sustancias ilícitas en el CBTis 195, sino que también operaba en otros planteles escolares de la ciudad de Aguascalientes.
Debido a su minoría de edad, el estudiante fue puesto a disposición de la Agencia del Ministerio Público para Adolescentes.
El fiscal Alonso García enfatizó que la presunta venta de sustancias al interior de una institución educativa agrava la situación de responsabilidad del menor.
La intervención de la Policía Cibernética y el Grupo Mercurio, bajo la dirección de Michelle Olmos, subraya la importancia de la colaboración interinstitucional y el uso de tecnología avanzada en la lucha contra el narcomenudeo, especialmente en entornos escolares.
Este caso pone de manifiesto la vigilancia constante de las autoridades para proteger a la comunidad estudiantil de actividades ilícitas.
Policías investigadores ampliaron la investigación para obtener información que consolide el caso y permita su judicialización.
