- Cintos de plata: siete guardias de seguridad privada no escucharon el estruendo de cristales ni el robo de 800 mil pesos en artesanía el 26 de abril
- Gorras de gama alta: el 5 de mayo un sujeto de complexión robusta “se sirvió solo” y huyó caminando con mercancía valuada en 300 mil pesos
- Calzado de lujo: el 6 de mayo vulneraron la seguridad de un local de botas y sustrajeron más de medio millón de pesos en mercancía exclusiva
Imágenes: IA
AGUASCALIENTES, AGS.- Lo que se proyectaba como el recinto más vigilado y seguro para los expositores de la Feria Nacional de San Marcos (FNSM), ha terminado por convertirse en el blanco perfecto para la delincuencia organizada y de oportunidad.
En un lapso de diez días, tres establecimientos de alta gama ubicados en la Isla San Marcos fueron saqueados, sumando un botín total que supera el millón 600 mil pesos.
La constante en estos casos ha sido la alarmante ineficiencia de los cuerpos de seguridad privada y la audacia de los criminales para operar a plena luz del día o frente a las narices de los custodios.
A esta cadena de errores se suma el descuido de la Secretaría de Seguridad Pública, pues tras el primer atraco registrado el 26 de abril no se realizó ningún ajuste a la estrategia de seguridad en la zona.
En un franco reto a la Policía, los delincuentes no desaprovecharon la oportunidad los días 5 y 6 de mayo, sirviéndose “con la cuchara grande” ante la falta de reforzamiento oficial.
La plata se esfuma frente a siete guardias
El primer gran golpe ocurrió la madrugada del 26 de abril en la zona de la Expo Ganadera.
El local número 11, correspondiente a la reconocida marca “Cintos Arandas”, fue prácticamente desvalijado.
Salvador “N”, encargado del negocio, descubrió el atraco a las 11:20 horas: una vitrina destrozada y el vacío donde antes lucían piezas de colección.
Los delincuentes, con una precisión quirúrgica, seleccionaron aproximadamente 30 cintos bordados en hilo de plata.
Estas piezas de alta artesanía tienen un valor estimado de 800 mil pesos.
Lo más indignante para los afectados es que la zona estaba bajo la supuesta vigilancia de la empresa de seguridad privada SPEAL.
Según Francisco Elías ”N”, jefe de la corporación, esa noche había siete elementos asignados específicamente a ese perímetro.
Ninguno escuchó el estallido de la vitrina ni observó el traslado del voluminoso botín.
El “cristalazo” a plena luz del día
Apenas se asimilaba el robo de los cintos cuando el 5 de mayo se reportó un segundo incidente con características cínicas.
Aprovechando el caos logístico por el cambio de ganado en la Isla San Marcos, día en que los comercios no abrieron al público, un delincuente logró vulnerar el local “Ranch & Corral” (GALLEROS CAPS).
César Humberto “N”, propietario del establecimiento, denunció que el sujeto realizó una abertura en la lona lateral para sustraer 90 gorras de marcas exclusivas, con un valor de 300 mil pesos.
Lo inverosímil del caso es que el perpetrador se retiró caminando tranquilamente entre los visitantes y trabajadores, cargando el lote de mercancía en sus manos sin que ninguna autoridad lo detuviera.
El golpe final: botas de lujo
La racha delictiva alcanzó su punto más crítico el miércoles 6 de mayo.
Los accesos de un local de calzado de lujo habían sido forzados durante la noche o madrugada.
En esta ocasión, los ladrones se llevaron un cargamento de botas de gama alta valorado en más de 500 mil pesos.
Este tercer atraco consecutivo evidenció que la estrategia de seguridad no varió ni un ápice tras los incidentes previos, dejando una puerta abierta que la delincuencia no dudó en cruzar.
Omisión institucional y retroceso en seguridad
Cabe mencionar que en verbenas pasadas se establecían operativos rigurosos tanto al interior como al exterior de la Isla San Marcos.
Se preveía el ingreso de delincuentes provenientes de zonas como la España, Barranca de Guadalupe y el Infonavit Pirules, mediante el despliegue visible de ciclopolicías, motopatrulleros y radiopatrullas. Dicha estrategia lograba prevenir y contener a los delincuentes, quienes “la pensaban” antes de ingresar a la Isla a hacer de las suyas.
Es por demás mencionar que desde el primer embate delictivo el 26 de abril, las autoridades ni se inmutaron.
Ante las facilidades dadas por el titular de la Seguridad Pública, Antonio Martínez Romo, los rateros no desaprovecharon las oportunidades y “pegaron” dos días seguidos.
Este descuido ha provocado pérdidas millonarias a empresarios que, con tanto esfuerzo y sacrificio, apuestan por la feria, sólo para encontrarse con que su patrimonio quedó a merced de una delincuencia que hoy se sabe impune y una autoridad que, por omisión, les ha dado la espalda.
Investigaciones en curso
En los tres casos, ya denunciados, personal de la Fiscalía General del Estado, la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y peritos del Instituto de Ciencias Forenses han intervenido para el levantamiento de huellas dactilares y el análisis de las cámaras de videovigilancia.
No obstante, hasta el momento, no hay una sola persona detenida ni se ha recuperado el millonario botín.
Los locatarios y expositores han manifestado una creciente desesperación, exigiendo que se revise, por parte de la Fiscalía, la responsabilidad de las empresas de seguridad privada contratadas, pues el costo de participar en la feria no se ha traducido en la protección mínima de sus inversiones.
La Isla San Marcos, que debería ser el escaparate del orgullo de la Feria Nacional en Aguascalientes, hoy es noticia por la vulnerabilidad de sus expositores ante una delincuencia que parece tener vía libre.
