Por: Georgina García Lucio
AGUASCALIENTES, AGS.- No es nuevo que de unos años a la fecha se nos advierte de la escasez de agua y se hacen proyecciones de que, si no se toman las medidas necesarias, el líquido para el consumo humano será insuficiente.
El tema del agua abarca muchos estudios y acciones a nivel mundial y en Aguascalientes no es la excepción, sin embargo, a criterio de algunos no se está haciendo lo suficiente para garantizar el recurso para las próximas generaciones.
Existen estimaciones de que el 70 por ciento del agua se utiliza para el uso agrícola, entre un 11 y 15 por ciento para el uso industrial y el resto es para uso doméstico, pero no existe aún un estudio fidedigno que determine el uso real del agua, pues existen infinidad de tomas clandestinas que evitan que se pueda generar una cifra real.
La preocupación para algunos especialistas en el ramo del futuro que tendrá el agua en Aguascalientes, es porque no se están tomando las medidas necesarias que permitan dar mayor vida a las reservas del agua, lo que generará problemas serios de abasto para las próximas generaciones.
Según explica Saúl Flores, catedrático de la Universidad Autónoma de Aguascalientes y estudioso del tema, el primer conflicto que se está generando es que no se está haciendo una planeación adecuada del crecimiento de la ciudad, pues se debe de optar por el crecimiento vertical y no por el horizontal, que sólo ha ocasionado un crecimiento de la mancha urbana sin orden y pone como ejemplo la urbanización en el oriente de la ciudad o al poniente, específicamente en el fraccionamiento Lomas del Picacho.
Saúl Flores detalla que se deben proyectar urbanizaciones que armonicen con la naturaleza y que además priorice las características del suelo, pues el crecimiento actual sólo ha logrado grandes extensiones de concreto, mismas que son las causantes de las inundaciones en la ciudad, pues no se da la oportunidad al suelo de absorber el agua de lluvia, ya que ésta termina desembocando en coladeras.
“Si seguimos con este modelo de crecimiento va a llegar un momento en que sólo existirán zonas urbanizadas, manchas de concreto y no existirán terrenos aptos para la perforación de pozos y los gobiernos tendrán que invertir grandes recursos en la compra de terrenos ya urbanizados para realizar perforaciones”, advirtió.
Otro gran problema es la incapacidad de los entes gubernamentales para generar medidas para el uso racional del agua, una de ellas es la Comisión Nacional del Agua, pues ha sido incapaz de hacer una supervisión firme que respete el volumen que le corresponde al uso agrícola, pues, aunque simula la vigilancia con la instalación de medidores, el agricultor los cambia a su favor.
El otro gran error que explica el catedrático es que no se han hecho estudios del suelo reales para medir las características que tiene el acuífero y su capacidad, es decir, que si no se tienen estos estudios es imposible saber con precisión cuánta agua le queda a Aguascalientes y hasta cuándo se puede seguir haciendo el uso como se ha hecho hasta ahora, lo que resulta “una bomba de tiempo”.
Lo que es real es que actualmente las perforaciones para extraer el líquido cada vez son más profundas, lo que repercute en una menor calidad del agua, en este sentido, Saúl Flores explica que la preocupación no sólo es la escasez, a esto se agrega la calidad del agua que estamos consumiendo actualmente.
“La contaminación del agua no sólo se debe a los minerales, sino a que existen tuberías de desechos que se rompen constantemente generando fugas de aguas negras que van directo al suelo de terrenos donde se está extrayendo agua, por lo que no se puede asegurar que esta esté cien por ciento libre de contaminantes”, refirió.
En conclusión, para el experto en el tema la situación del agua en Aguascalientes es complicada y este sexenio la ha puesto cada vez más difícil, pues se ha anunciado un recorte presupuestal de un 50 por ciento en los recursos, lo que obligará a los gobiernos estatales y municipales a frenar obras y proyectos claves para lograr una mayor sustentabilidad del agua.
