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¡Centros de rehabilitación contra las adicciones no certificados hacen su ‘agosto’ en Aguascalientes!

¡Centros de rehabilitación contra las adicciones no certificados hacen su ‘agosto’ en Aguascalientes!

AGUASCALIENTES, AGS.- En los últimos años, el problema de la drogadicción se ha incrementado de manera alarmante, siendo la mayor amenaza de la juventud actual, pues la droga ha penetrado a todos los sectores de la población, sobre todo con el consumo de metanfetamina o conocida como droga “crystal”, pues se tiene registro que una dosis puede tener un costo tan accesible que cualquier menor de edad con el dinero que le dan sus papás para comprar su almuerzo de la escuela le alcanza para comprar un envoltorio.

Según el director de los Centros de Integración Juvenil Aguascalientes, el peligro del consumo de esta droga está en que es neurotóxica desde la primera toma, además de que se han registrado menores desde los 11 años consumiendo “crystal”.

Esto ha traído una serie de repercusiones en la sociedad, que van desde desintegración familiar, violencia en las calles, aumento de robos y una proliferación de centros de atención a las adicciones o anexos para atender a los jóvenes de familias preocupadas que no encuentran la salida a este tipo de situaciones.

Los anexos son centros en los que se debe de dar atención integral adecuada que va desde psicólogo, psiquiatra, hasta nutrición y ayuda espiritual, mismos que deben cumplir con condiciones y requerimientos para una adecuada atención de los pacientes, sin embargo, éstos no se cumplen en todos los casos, pues en la última semana se han clausurado 4 por el Instituto de Salud del Estado de Aguascalientes al no cumplir con las mínimas especificaciones para su funcionamiento.

El director de Regulación Sanitaria del ISSEA, Octavio Jiménez Macías, refiere que se está trabajando estrictamente en la regularización de estos centros, pues se tiene el registro de que en el Estado hay 85, de los cuales sólo 9 están certificados por el Centro Nacional contra las Adicciones y el resto se está investigando en qué condiciones opera.

Es así como nos dimos a la tarea de solicitar un servicio en un centro de rehabilitación para adicciones certificado por la CONADIC, el cual ofrecía servicio integral, instalaciones de primera calidad y hasta circuito cerrado para que los familiares pudieran ver el progreso del paciente, asegurando una rehabilitación en dos meses, con un costo de 45 mil pesos.

Este mismo centro de atención, al mencionarle que se necesitaba internar a dos hermanos, uno menor de edad, ofreció la opción de separarlos para obtener mejores resultados en la rehabilitación, ofreciendo un costo por el segundo paciente de 35 mil pesos en un centro de atención en el Estado de Guanajuato.

Sin embargo, existen aquellos que no están certificados, se instalan en una vivienda en la que no se ofrece la atención adecuada y que incluso no se cuenta con el permiso de uso de suelo para instalación, así lo refiere el secretario de Desarrollo Urbano Municipal, Jaime Gallo, quien comenta que ya se han clausurado anexos por esta situación, haciéndose acreedores a multas de hasta 45 mil pesos.

Estos anexos, ubicados sobre todo en la capital de Aguascalientes, reciben pacientes con la promesa de cuidarlos, cobrando desde 500 pesos a la semana, pero sin las condiciones y el tratamiento adecuado, incluso, resultando de mayor peligro para el interno, al relacionarse no sólo con consumidores sino con vendedores, involucrándose aún más en la problemática de la droga.

Al respecto, Mario García, de Centros de Rehabilitación Juvenil, señala que el internamiento no siempre es la mejor solución, “pues en muchas de las ocasiones es como querer matar chinches con una bomba atómica”, por lo que sugiere a los familiares que antes de tomar la decisión se consulte a especialistas que determinen si llevará una consulta interna o externa.

En este sentido, Octavio Jiménez Macías, director de Regulación Sanitaria, coincide en el tipo de tratamiento que deberá llevar un paciente lo determinen los especialistas, pues muchas veces los centros de rehabilitación sólo tienen el interés económico disfrazado de ayuda.

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